En octubre del año pasado, un grupo de estudiantes de la escuela ENSCI les Ateliers de París tuvieron la idea de modificar una impresora 3D Makerbot Replicator de modo que pudiera dibujar patrones en la piel. Pero para hacerlo más creíble pensaron que debía ir totalmente en serio. Sencillo, cambiar el cabezal extrusor por una máquina de tatuaje.
 
En realidad esta idea no es nueva, y ya la ha puesto en práctica gente como el artista Chris Eckert, pero no con el nivel de personalización que este proyecto pretende. De hecho, el primer paso ha sido publicar las instrucciones en la página de Instructables, que ya cuenta con multitud de imágenes y un par de videos.
 
Parece funcionar bastante bien (considerando que no es más que un CNC), pero como puede verse el principal problema es que la piel se trata de un tejido flexible y su estiramiento aleatorio no es algo que una máquina pueda preveer, al menos no aún. Cualquier persona que le guste el mundo del tatuaje pensará inmediatamente que un sistema de control nunca podrá alcanzar la maestría de un buen artista con la aguja, o que faltarían tantísimos años para ello que dudamos podamos verlo, pero no deja de ser curioso. Por ahora se le dan bien los círculos perfectos...